ladrones en la ley en vias de legitimación

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ladrones en la ley en vias de legitimación

De la mafia rusa no se sabe mucho: la bratva (hermandad) no se preocupó por tener una buena imagen en el extranjero – los rusos no filmaron su análogo de “El padrino” con 3 Oscars para que todo el mundo los amara por su crueldad. Por supuesto es sabido que la mafia rusa existe, que es terrible y todopoderosa, que los capos rusos venden secretos nucleares de la URSS por todo el planeta, etc. Pero sin hablar de las patrañas sabemos muy poco. Parece que los italianos lograron nacionalizar este tema – y si, es verdad que la historia de Cosa Nostra es muy romántica (me refiero a la lucha contra Mussolini, gestionada por la CIA, neutralización del movimiento sindicalista, Comissario Cattani, etc.). También tienen éxito los japoneses – en gran parte gracias al cineaste Takeshi Kitano. Incluso escuchamos algo sobre las maras salvadoreñas (solo porque el fotógrafo que las sacó a luz fue asesinado por ellas mismas). Conquistaron la fama mundial los carteles de Colombia y Mexico. Mientras la mafia rusa es algo incomprensible, un término desenfocado, como la misma Rusia: 140 millones de los Valuev medioborrachos, pervertidos por el comunismo y perdidos entre los abedules.

Sea como sea el tema de la delincuencia en Rusia, donde hasta no hay estadística exacta sobre la cantidad de los niños vagabundos, es bastante actual. Basta con decir que una de las series más populares de aquí se llama “El Petersburgo bandidesco”, cuando la emisora de radio más “querida” por nuestros taxistas es “Chansón” (esta palabra francesa en ruso también tiene significado «canción de rateros») – los pasajeros hasta se han visto obligados a inventar un dispositivo especial para neutralizar las ondas de la emisora de ratería, mientras viajan en taxi o colectivo: el dispositivo se llama “Anti Chansón”. No obstante, los cantantes de ratería son tan populares, que incluso organizan sus aquelarres en el Gran Palacio del Kremlin. Las peliculas de largo metraje sobre bandidos baten todos los records de popularidad: “Brigada” (filme de 2002, saga épica, que canta una agrupación criminal, actuando de 1989 a 2000), “Bimmer” (2003), etc. Hace algunos años en Moscú funcionó un club nocturno, llamado “Zona” (zona en ruso también significa “chirona”), el club fue diseñado como si fuera una cárcel: en el piso bajo el cristal corrían las ratas, aparecían y desaparecían los guardias con fusiles, por todas partes estaban las rejillas y alambradas.

No cabe dudas que la causa principal de la criminalización masiva se radica en la economía: es que simplemente no hay trabajo digno. Y segundo, la amnistia del Gulag político trajo consigo la amnistia de lo criminal en absoluto. En resumen la sociedad fue infectada por la cultura criminal.

Se rumoriza que en los 90 los niños de secundaria escribián en las encuestas, respondiendo a la pregunta “¿Que quiero ser?” – “matón profesional” o “prostituta”. Parece que eso sea una tendencia bien generalizada para los paises periféricos y para el capitlismo como tal: “pues si estamos en la guerra de todos contra todos, alistenme como sicario”. La profesión de prostituta se volvió muy popular después de la pelicula “Interdevochka” de 1989, que cantaba la vida de las prostitutas elitistas en el Occidente.

Con otras palabras mientras Moscú defiende el título de la ciudad más costosa y más segura del mundo, en el resto del país aumenta el porcentaje de los delitos graves, y obviamente, la origen de la mayoría de los delincuentes no es ningún secreto: son procedentes de las familias desafortunadas de la otrora clase trabajadora, cuya movilidad social hoy se quedó paralizada. Y esto es uno de los mayores costos de la Terapia de Choque, aplicada en los 90.

Con esto los criminales de los 90 más exitosos oficialmente llegaron a ser los peces gordos del mundo de negocios al convertirse en todo un ejemplo positivo para las siguientes generaciones. Nuestros jubilados suelen denominar las reformas de Yeltsin como una “revolución criminal”, y el sentido de esta metáfora se reduce a lo que como resultado de la transformación del estado en unas companías gasopetroleras – clientes del Occidente, el vacío del poder en el país fue llenado con los autoridades – ladrones en jefe. A veces tales estados también se llaman “estados piratas”. ¡Pero ojo! Hablamos de una metáfora, que no explica toda la complejidad de la situación. Sin embargo la cuestión de la legitimación es de véras una de las claves para la élite rusa de hoy.

Si de verdad los nuevos elitarios quieren asumir la responsabilidad por una sexta parte de la Tierra, tendrán que acabar con la delincuencia, apretar las clavijas y restableser el estado, no en calidad de una enorme corporación privada con el fin de ganar dinero, sino en forma de la máxima expresión de los intereses del pueblo. En este sentido necesitamos un programa nacional al estilo “Anti Chansón”.

Obviamente en los 90 todo se volcó en Rusia y durante los disturbios al poder subió el “fondo”, el “bajo”: los últimos se volvieron los primeros. Y si en el campo de lo espiritual dominaron los sectarios del liberalismo, en el campo de lo material – la hampa, que fue la infantería de reformas. Pero esperamos, que la época de disturbios se haya acabado y que hoy el gobierno de los-ladrones-hartos-de-robar ya necesite tapar los huecos en el tejido del poder.

Porque naturalmente la delincuencia en Rusia hace al Occidente el caldo gordo: al extranjero se va el dinero muy grande, de esta manera alimentando la economía occidental y debilizando la nuestra. La Wiki en español especifica la alimentación criminal de Israel (no es casual, porque la mafia rusa sin dudas tiene muchos códigos judios en su genotipo, que se manifiesta hasta al nivel de la jerga (“fenia” en ruso), cuyo nucleo forman palabras que provienen del yiddish).

Para entender la matriz de la mafia rusa hay que dirigirse al modelo del mundo criminal, forjado en el período del Gulag. La “zona” es un espejo deformante de la sociedad, no obstante hasta el mundo de “no libertad” para superar el caós necesita la jerarquía y cierto orden, aunque sea un orden inverso. Aquí los líderes suelen ser los peores – el poder supremo en las carceles rusas pertenece a los “ladrones en la ley”.

La comunidad de ladrones es lo que estaba “detras del espejo” de la vida normal. La gente trabajadora tenía el Buró político, Pleno y Congresos del PCUS, mientras el “ogranismo legislativo” de la hampa fue la junta de los ladrones en la ley. La gente tenía el Ministerio de Hacienda, mientras la hampa para eso tenía “obshak” (“caja de ladrones”, “caldera”, etc.). El mundo antisocial copiaba los mecanismos del mundo social, pero negaba el poder del estado, su enemigo principal. Y en este sentido es interesante, que los más perversos de los ladrones en la época de post guerra en su tatuaje incluso llegaban hasta el uso de los símbolos nazi – los tatuajes con esvástica y por el estilo fueron adquiridos de los presos, que durante la guerra apoyaron a Hitler, luchando en el ejercito de Vlasov. Eduard Limonov en su libro “Por las carceles” cita el recuerdo de uno de sus compañeros de celda sobre las bromas que gastaban los presos menores de edad aun en los 80. Así, durante las aulas, el jefe de los adolescentes podría gritar a voz en cuello: Chavalillos, ¿quien es su padre? Y los chavalillos respondían como un solo hombre: ¡Adolf Hitler! – ¿Y quien es su madre? – ¡Eva Braun! Asi los jovenes crimenales suspendían las aulas.

Según una de las versiones los ladrones en la ley se eligían “democraticamente”, es decir que la zona misma elegía a sus “padres-comandantes”. Pero también muchos especialistas opinan que a los ladrones en la ley los nombraban en la NKVD (la policia secreta) – así, manipulando a los ideólogos de la zona, la NKVD facilitaba el trabajo para mantener el orden en los campamentos.

De todos modos, la institución de los ladrones en la ley llegó a ser la cúspide de las disputas duraderas entre “urki”, “zhiganí” y otros movimientos “ideológicos” dentro de la hampa. En resumen, como cree el criminólogo Alejandro Gurov, se formó el siguiente código de los ladrones en la ley (una especie de la constitución para un “estado al revés”):

1. La obligación principal de cada miembro de la agrupación es apoyar sin reservas la “causa ladronesca”. No puede ser justificada la traición, incluso la que fuera hecha bajo las torturas o en el estado de embriaguez narcótica o de trastorno psíquico. Al ladrón le esta prohibido participar en actividades de servicio a la sociedad y en la etapa inicial le esta prohibido tener familia y mantener relaciónes con los parientes.
2. La segunda regla prohibe al ladrón tener cualquier contacto con los ógranos de mantenimiento del orden público, excepto los casos, vinculados con el sumario y juzgado.
3. La tercera exigencia prescribe a los miembros de la comunidad ser honestos y respetuosos entre sí. Y por lo que concierne a aquellos, que no forman parte de la casta, se permite hacer respecto a ellos lo que a los ladrones en la ley les dé la gana con el fin de fomentar la autoridad de la agrupación. No en vano los ladrones en la ley se consideraban los príncipes de la hampa.
4. La cuarta regla obliga a los ladrones en la ley controlar el orden en las zonas, imponiendo allí el poder absoluto de los ladrones.
5. El quinto punto de la “ley” requiere de los ladrones a involucrar en su ambiente a los nuevos miembros. Por eso los ladrones en la ley trabajan mucho con los jovenes, sobre todo, con los menores de edad. A los principiantes los seducen con “lo romántico de rateros”, con la “vida dulce”, libre de obligaciones ante la sociedad, con el poder de dinero y con el culto de violencia. Los habituan al vodka y droga, llevan a las prostitutas de rateros. De otro lado, los golpean y chantajean, hacen tomar la culpa por los crimenes, hechos por ortos ladrones. Lo último por poco no sea el motivo principal de la incorporación de la juventud. Los miembros de agrupación usan los candidatos (“chavales”) para misiones diferentes – para recolectar el dinero a la caja común (“obshak”) y no de vez en cuando – con fines sexuales. Esto hace a los futuros ladrones cínicos, crueles y despreciativos con los valores sociales.
6. La sexta regla prohibe a los criminales interesarse de las cuestiones de política, leer periodicos, presentarse como siniestrados o testigos durante los sumarios o juzgados.
7. El punto “de principio” fue la habilidad obligatoria del miembro de agrupación de jugar a los juegos de azar. Los juegos facilitaban la comunicación, establecimiento del poder sobre otros presos, de los cuales los ladrones podrían ganar no solo las propiedades, sino la vida – así los ladrones forman sus grupos de los “kamikaze” para cumplir las misiones especiales.

Entonces se puede ver que los ladrones en la ley son parástios absolutos, los zánganos, cuya tarea es fecundizar la “madre Zona” con el fin de la reproducción de nuevos cuadros para el “movimiento negro”. Así fue el modelo en el período soviético, cuando la delincuencia estaba bajo la máxima represión.

Para ilustrar el funcionamiento de esta ideología les voy a contar tal episodio como la “Guerra de las perras”. Durante la Gran Guerra Patria una parte de los ladrones respondió a la llamada de la dirección del país – a lavar la culpa con sangre. Así fueron formados las “divisiones de rotura”, por supuesto, acompañadas por las tropas de la NKVD. Pero una vez acabada la guerra los ladrones profesionales volvieron a su oficio y respectivamente volvieron a las carceles. No obstante al haber violado el código, “colaborando” con el poder mediante la participación en la Guerra Partia, ellos perdieron su autoridad y ya no eran bienvenidos en las cárceles. Los ladrones en la ley de la “antigua formación” los consideraron renegados – “perras” y les puseiron el apodo “fusileros”. Así se desató la guerra entre los ladrones-“nepmanes” y los ladrones-veteranos. Como resultado de esta guerra el código de hampa algo se liberalizó.

Ultimamante a medida de la “amnistía” de lo criminal el modelo vivió los cambios aun más fuertes – se puede decir que las “nociones criminales” pasan la erosión. En los 90 surge tal categoría de los capos como “criminales sin limites” – les importan un pepino todas las tradiciones y conceptos de los ladrones en la ley. Tampoco reconocen las reglas de los ladrones en la ley ciertas agrupaciones étnicas – las de los mismos chechenos, por ejemplo.

Entonces, la idea de los ladrones en la ley hoy día está en decadencia, el mismo “título” del ladrón en la ley ya se puede conseguir por el dinero. Como lo hacen con frecuencia los georgianos, a estos ladrones-impostores les suelen llamar “mandarinas” (en la extinta URSS las mandarinas tradicionalmente cultivaban en Georgia/Abjazia). Esto también explica en parte la gran cantidad de los apellidos georgianos en todas las listas posibles de los ladrones en la ley.

También caducan los tatuajes de los rateros – sobre esto ya han escrito bastante: pueden consultar los links 1 y 2

Según los datos del Ministerio de los asuntos internos en la capital y en la provincia de Moscú siguen actuando permanentemente unas 50 agrupaciones, encabezadas por los ladrones en la ley. En total para Rusia son de unas 300 a varias mil, según las evaluaciones de los diferentes expertos. Se sabe que Viachesláv Ivañkóv, apodado de Yaponchik (pequeño japonés), arestado y jusgado en EE.UU. durante el pleito pagaba a 3 abogados suyos mil dólares por hora. Así se puede imaginar las rentas de la mafia rusa.

En resumen quiero decir que el “movimiento negro” del banditismo ruso no proviene solamente del Gulag, donde la mayoría aplastante de los presos fueron los criminales comunes y NO POLÍTICOS, donde se forjó el código de los ladrones en la ley, sino también el movimiento criminal tiene sus raices en lo más profundo – en la famosa rebeldía, en el anarquismo intrínseco de los rusos. La delincuencia rusa de hoy en cierto sentido es un eco lejano de las revueltas campesinas, encabezadas por Steñka Razin, Emelián Pugachov, etc. – como dijo nuestro poeta Pushkin: “Dios nos libre de una insurrección rusa, insensata y despiadada”. Se trata también del mundo de la cárcel rusa, donde ésta “insurrección insensata y despiadada” permanece en una forma comprimida hasta el “estado al revés”. Y también se trata de los 90, que también fueron los años de la “insurrección rusa” criminal.

Los germenes de la rebeldía noble en los criminales explican porque la imagen del preso en nuestra cultura siempre es imagen de la víctima, que inspira la compasión. Aquí tienen un verso de uno de nuestros poetas más populares Sergio Esenin:

“Solo un sueño tengo en secreto,
Que de corazón soy puro como nadie
Pero igual yo mataré a alguién
Un otoño triste en la calle…”