Moscú Utópico

Image51La sociedad rusa sufriendo de la alta tención del etatismo movilizador resultó ser muy creativa en la proyección original de las utopias sociales. No es de sorpender que Rusia generara tales iconos del anarquismo como Bakúnin o Kropótkin. No hablamos aquí de los miles de los disidentes anónimos, como los sectarios religiosos, quemados vivos durante los autos de fé por la Iglesia oficialista, tampoco hablamos de los revolucionarios del siglo XIX, que un día antes de su fusilamiento por Nikolai II, el Sanguinario, solían diseñar en su celda de la cárcel las cosas increibles como las primeras naves espaciales y por el estilo.

Mientras el estado aprietaba las tuercas, haciendo frentes a los agresores extranjeros, la nobleza solía dedicarse a las bellas artes: Leon Tolstoi escribió la “Guerra y Paz”, pero acabó criticando al grupo gobernante por sus errores y llegó a ser anatemizado por la Iglesia Ortodoxa Rusa. Al fin y al cabo la rosca se pasó y el populacho volvió al primer plano con una explosión social contra las élites y el grupo gobernante. El estado se desapareció y entre maremoto de la disidencia total surgieron los nuevos titanes, como Lenin, Trotski o Stalin, ingenieros sociales, inspirados por un lado en el marxismo europeo, por el otro lado – en el cosmismo ortodoxo ruso. El ciclo de la historia rusa fue reiniciado. Restauramos el estado en una forma más moderna.

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celda voladora para una ciudad voladora, 1928

“¡Vamos a vencer la injusticia social y tal vez que venzamos la misma muerte! Si el sol va a morir, estarémos preparados a abandonar el planeta para vivir al lado de otros soles. Nuestras ciudadades serán unas ciudades flotantes en el aire, e en vez de los carros primitivos vamos a viajar en las bicicletas voladoras… Abandonarémos nuestros cuerpos para existir en la forma ondulada…”.

Subió la URSS como un grandísimo experimento de la humanidadad: las bibliotecas del mundo se llenaron de las obras de la vanguardia rusa. Kandinski, Malévich, Shagal, Petrov-Vódkin, Deineka y otros de la pintura; Jlébnikov, Maiakovski, Platónov, Zamiátin y otros de la literatura; Leonídov, Mélnikov, Tátlin, Ginzburg de la arquitectura…

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Ciudades Voladoras de Krútikov, 1928

Moscú del siglo XX se volvió una capital del futuro, un centro alternativo del planeta. Moscú maravilló a los intelectuales con su modernización sorprendente, con su victoria contra el fascismo paneuropeo, con sus éxitos de la carrera espacial…

Se acabó el mutismo milenario del pueblo ruso (producido en parte por el hesicasmo de la Iglesia Oriental, una especie del yoga ortodoxa), Rusia empiezó a hablar y marcó con su narración (arte, cine, tecnologias) todo el siglo XX.

Les mostramos a nuestros turistas las iglesias y monasterios más importantes, museos de la inconografia, pero no es nada aburrido, sino una fuente rica del pensamiento utópico. Son antiguos “think tanks” que generaron nuestra cultura. Además veremos la feria VDNKh, Museo de la Cosmonáutica, Monumento al Obrero y la Mujer-Koljoziana, los edificios de la vangaurdia rusa, la torre Shújov y muchísimos otros artefactos, que hasta hoy en día parecen venidos del Futuro.

Con mucho placer compartimos con ustedes tanto nuestras utopias, como distopias. ¡Escríbanos!

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