Chistes sobre rusos y tártaros

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Chistes sobre rusos y tártaros

imagesEn París una pequeña hijita pregunta a su mami:
– Mamita, ¿y que es el amor?
– No cargues la cabeza con tonterías. Lo inventaron los rusos para no pagar el dinero.

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Rusia. Una región del rio Volga. Por el camino poco transitable va un carro cargado hasta los bordes con el estiercol. Sobre esta mierda esta sentado un viejo barbudo, al encasquetar en su cabeza el gorro con orejas, fumando la majorka, mantiene en sus manos las riendas.

De pronto no se sabe de donde sale un yanqui. Al ver a una persona, el yanqui se alegró mucho. Alcanza el carro y pregunta con esperanza:
– Do you speak English?
– Yes, I do, – responde el viejo y agrega melancólico: ¡¿pero de que coño me sive esto pues?!

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En Moscú llegó un campeón del mundo de boxeo. Hay que poner a alguién contra él. Encontraron a un gigante carnicero.
– ¡Si aguantas un round, te daremos un “Mersedes”!
Aguantó.
– ¡Si aguantas el segundo, recibirás un millón de dólares!
Pues aguantó el segundo también.
– ¡Si aguantas el tercer raund, recibirás 2 millones!
– No puedo.
– ¿Por que?
– ¡Lo voy a matar! Ya que estoy harto.

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Durante la Primera Guerra Mundial, el emperador Nicolas II con su séquito llegó a la linea de fuego de las tropas rusas. De pronto a su lado se cayó una granada, se esta girando, susurrando, esta a punto de explotar… Al emperador corre un soldado, agarra la granada, se corre para otro lado y a una distancia segura tira la granada, con que ésta explota… ¡Salvó al zar!
Nicolas lo llama:
– ¿Quien eres?
– ¡Soldado raso Stepánov, su majestad!
El zar se dirige a uno de sus favoritos:
– ¡Príncipe! El soldado raso Stepánov pide la mano de su hija.
El príncipe esta demorando, no sabe que responder…
– ¡Príncipe! El capitán ayudante Stepánov pide la mano de su hija.
El príncipe esta callado…
– ¡Príncipe! El coronel Stepánov pide la mano de su hija.
El príncipe se apoya ya en un pie, ya en otro, no sabe que decir.
Entonces, Nicolás ya irritado dice:
– ¡Príncipe! ¡El general Stepánov pide la mano de su hija!
Al escuchar estas palabras Stepánov se acercó al zar, le dio palmadas en el hombro y dijo:
– ¡Níqui, que se joda! ¿Acaso no consigamos las putas sin este capullo?

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Todos los chistes, que fueron presentados hasta el momento (en este y en otros posts), los cito del libro de Iósif Raskin “Enciclopedia del ortodoxo-gambero” (muy antisoviético, por cierto).

– Como es hacer negocios a la manera rusa?
– Es hurtar una caja de vodka, venderla y gastar el dinero para tomar.

Un extranjero realizó un tour por Rusia y a finales de su viaje lo entrevista un corresponsal:
– Usted estuvo en el lago Baikal, ¿que tal le pareció?
– O-o-o! ¡Baikal! Es una belleza insuperabale. Lindo. Grande! Magnífico!
– ¿Y que tal le pareció Kizhí?
– Es una obra maestra de la Arquitectura de Madera! ¡No se puede ver nada parecido en ninguna parte! Maravilloso.
– Fueron a San Petersburgo, pues ¿que tal es la segunda capital?
– O-o-o! El palacio del Invierno. Orillas de granito del rio Neva! ¡Almirantazgo! Fatnástico.
– ¿Pero que impresión general tiene de Rusa?
– Terrible.

Chistes sobre tártaros

Rusia en la época medieval sobrevivió el yugo de los mongoles, cuyo aliado principal fueron los tártaros. Hoy día los tártaros gozan de una gran autonomía, tienen su república dentro de la Federación Rusa, y Kazán – su capital – es una de las ciudades más bellas de nuestro país, los tártaros hasta la consideran como la tercera capital de Rusia, pero entre nosotros, es la cuarta – después de Moscú, San Petersburgo y Nizhni Nóvgorod.

Iliá Múrometz (uno de los paladines de los cuentos populares rusos) viene a la Oficina de la protección social.
– Oiga, boyarda (boyardo/a – aristócrata en Rusia Medieval), corren rumores, que a nosotros, como a los veteranos de la batalla del campo Kulikovo (batalla desiciva contra los mongoles y tártaros en 1380), que a nosotros – nos corresponden ciertos subsidios…
– ¡Es pura verdad! Traiga el sertificado, que partició en la batalla, y le arreglaremos todo: apartamento, electricidad, teléfono…
– ¿Pero de donde lo saco – este sertificado? Ya será tarde, quiza ya hubieran muerto todos, ¡tanto tiempo pasó!
– Pues, no lo sé… ¡Los tartaros lo consiguen sin problemas!

Iliá Múrometz en el campo escudriña con la mirada el espacio, protegiendose del sol con su mano. Un tártaro, que pasaba al lado, se interesó:
– ¿Hacia donde, mi querido Iliá, estas mirando?
– Pues, busco un lugar, donde todo esta bien.
– Eh! Acaso tu no sabes, que allí se esta bien, donde no estamos.
– Pues, justo por eso. Estoy buscando un lugar, donde no los hay a ustedes.