COVID-19, “una gracia de Dios”

COVID-19, “una gracia de Dios”

Category : Uncategorized

Como es sabido, la OMS recomienda: 1) testar y 2) aislar a los enfermos.

Tests de COVID-19

1) Rusia heredó de la URSS uno de los mejores sistemas de la seguridad biológica. Así que la producción de los tests del COVID-19 es satisfactoria. La Agencia Federal de Salud y Consumo trabaja bien en este aspecto. Gracias a las potencias y competencias de un instituto siberiano de la herencia soviética (Vektor) ya en enero Rusia comenzó a producir los tests. Y Rusia comparte sus tests con decenas de países. Ahora aparecieron otros actores en el mercado de los tests: privados, ruso-japoneses, etc. Pero la parte fundamental es del estado. Pueden comparar:

1,63 millones de tests en Rusia (145 millones de la población) – 1%

3,25 millones de tests en los EE.UU (328 millones) – 0,9%

0,52 millones de tests en Corea del Sur (51 millones) – 1%*, pero aqui testaron super rápido y además mostraban los focos de infección online, avisando a la población.

1,7 millones de tests en Alemania (83 millones) – 2%

También se usa bastante en Rusia la TC (Tomografia Computarizada, solo para confirmar la pulmonia, como un sintoma clave). 

Cuanto más tests hacemos, menos peligroso se ve el COVID-19. En la provincia de Moscú ya son 50% de los casos confirmados, que no tuvieron síntomas (a muchos los hospitalizan por la pulmonia terrible, mostrada con TC, pero sus tests de COVID-19 son negativos, así que la estadística hasta ahora provoca muchas dudas!). Pero poco a poco estamos llegando a 80%, pronosticados por la OMS, que no tienen síntomas. Y si hicieramos los tests masivos de anti cuerpos, que mostrarían que ya pasamos por la epidemia en otoño de 2019?

Tests del grupo gobernante

2) Lamentablemente respecto al aislamiento vemos un caos y trastrueques cotidiano. Una consecuencia de la degradación moral de la sociedad rusa, del desorden económico y del “double thinking” político.

Es sorprendente que la base material rusa todavía esté muy bien preparada: Rusia está mejor equipada que Europa y los EE.UU. con los ventiladores de pulmones. Moscú despliega una red de las TC ambulatorias. Una de las explicaciones es que se puede robar mucho con la compra de los equipos caros, por eso a pesar de la reducción del personal médico, hubo inversiones en la modernización del equipamiento.

El número de los médicos, de las clínicas y de los hospitales fue “optimizado” (con mucho orgullo y con charlatanería justo en vísperas de la pandemia!), pero Rusia todavía tiene “bastantes” médicos y hospitales por 10 mil personas (un poco menos que Alemania, pero mucho más que los EE.UU.)

https://www.who.int/data/gho/data/indicators/indicator-details/GHO/medical-doctors-(per-10-000-population)

https://data.worldbank.org/indicator/sh.med.beds.zs?end=2015&start=1960&view=map&year=2013

O sea Rusia tiene el “hard” para neutralizar el virus (tests, médicos, hospitales, equipamiento, inteligencia digital (potencias de Yandex, satélites de GLONASS)...

El problema es nuestro “soft”.

La confianza de los rusos en sus hospitales y médicos es relativamente baja: 

https://www.statista.com/statistics/1071631/trust-levels-towards-hospitals-clinics-in-select-countries/

Y con razón!

Una gran tragedia es que según la Agencia de Salud y Consumo un 55% de los focos de COVID-19 en Rusia han sido los establecimientos médicos! Eso no encaja en la cabeza.

Falta de conciencia de los médicos, de las comunicaciones críticas: médicos lineales – ministério regional – ministerio federal, una gran falta de la protección de los médicos, falta de los protocolos de recepción, falta de las salas preparadas adecuadamente, etc. Suena absurdo… Es como correr de un bombardeo a un refugio antiaéreo para pisar una mina terrestre allí.

Además se formaron las filas de las ambulancias en los hospitales de Moscú, porque no había personal administrativo para registrar a los enfermos.

Todo eso es un gran fallo del Ministerio de Salud y del grupo gobernante, que estuvo optimizando (destruyendo) la medicina soviética todos los 20 años de su “mandato”.

Las medidas de autoaislamiento y salvoconductos en Moscú también fueron ejercidas a la buena de Dios: por la sobrepoblación faraónica de la capital y por la intransparencia de su economía. El rastreo de los infectados y la cartografia de los focos no se hacían.

La economía extractivista de Rusia grosso modo columpia entre la venta del petróleo al extranjero por un lado, y las importaciones masivas + la construcción de viviendas en Moscú por otro lado (de estadios para la Copa también, de lo que sea, pero construir, construir, construir).

En torno de las obras de construcción aparecen todos los demás empleos: profesores, médicos, hipsters-barberos, alco-mercados, todo el sector de servicios…

Además las construcciones moscovitas absorben a millones de los inmigrantes de las ex repúblicas soviéticas, cuyo paro puede provocar una explosión del crimen en Moscú y una oleada de las revoluciones en Asia Central. Por eso Moscú nunca ha sido parado en serio.

No importa que las decisiones de la alcaldía de Moscú han sido inconsecuentes o incompatibles. Lo importante es que cualquier desición sería poco factible por la política de 20 años de la concentración de la gente en Moscú: 30 millones de personas, a juzgar por los usuarios de la telefonía móvil y por la producción de las aguas negras, 2 veces más de los datos oficiales. A pesar del autoaislamiento bastante cumplido, las carreteras igual fueron llenas de carros (el trafico bajó, pero solo 3 veces). Cuando al cabo de 2 semanas de la cuarentena introdujeron los permisos para salir, su control inadecuado provocó un tráfico en el metro y sólo agravó la situación.

Resumiendo:

Un 55% de los focos de la epidemia en Rusia han sido los establecimientos médicos. Es un diagnóstico a la política de la “optimización” de la Salud. Es lógico esperar la investigación de los funcionarios responsables.

La cuarentena de Moscú provocó un choque económico, mientras su efecto anti epidémico es cuestionable debido a la específica de sobrepoblación y la falta de control (no hay ni ética alemana, ni un estatismo hasta los huesos como en China). Es lógico esperar la renuncia y el arresto del alcalde de Moscú.

La ayuda del gobierno a la gente parada por la pandemia ha sido mucho más pobre que en otros países de Europa. El gran sector informal no puede contar con ayuda ninguna, es el principal desafío para el gobierno: un 40% de la población de la edad laboral está precarizada por trabajar en la sombra. Sería lógico esperar por lo menos la aclarización de tal situación.

Fuentes del optimismo:

Igual que durante la Primavera Rusa de 2014 tanto los opositores, como el oficialismo han movilizado un movimiento de voluntariado para ayudar a los médicos, recolectando el dinero para comprar o producir la protección, la comida, etc. 

El patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa calificó el virus como una “gracia del Dios”, o sea una inspiración para revisar los valores.

Y es dificil desacrodar con el patriarca. 

Esperamos que el virus ponga en claro el crimen de la sobrepoblación de Moscú, desafiante para la seguridad nacional (biológica o la que sea, es tan evidente, que hasta el actual Ministro de Defensa apoya la idea de trasladar la capital).

Esperamos que el hecho de la degradación de la medicina a pesar de su buen equipamiento lleve al reconocimiento de la falta de la democracia/comunicación entre los expertos, los profesionales, los ciudadanos irritados y el estado. La iniciativa molecular está tan pisada por el gobierno, que las “buenas ordenes” de arriba se cumplen abajo de la manera terrible y como es inacpetable la crítica y no hay comunicación con los jefes, no se puede moderar el cumplimiento inadecuado a tiempo…

Gracias a las sanciones por reintegrarse con la Crimea el grupo gobernante de Putin se concentró en las aventuras gasopetroleras. La desigualdad latinoamericana de los rusos fue compensada con ciertos paquetes de limosnas para los más jorobados. Según T.Piketty la desigualdad en Rusia de Putin subió al nivel de 1905. La idea fue construir un “imperio energético”. Parecía bastante racional. Además durante la bonanza petrolera y hasta durante la estagnación petrolera los rusos en su mayoría de alguna manera conseguían vivir sin estado. Pero con la caída de la economía extractivista la desigualdad se manifiesta dramáticamente. Y es difícil imaginar que la desigualdad descompensada pueda inspirar una economía nueva, superior al mero saqueo de las materias primas.