Esquí de fondo en Rusia

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Esquí de fondo en Rusia

El esquí de fondo es un deporte de culto en Rusia gracias a su popularización en la época de la URSS. En los tiempos soviéticos la alta moral y cultura física eran condiciones indispensables para la construcción del comunismo. Y para un país-madre de invierno fue lógico que el esquí se volviera un deporte nacional.

Primero, después de la Guerra Civil el esquí de fondo se popularizaba por los comandantes del Ejército Rojo, y luego por el hecho de incluir las carreras en esquí al programa de la educación físico-militar “Listo para el Trabajo y Defensa”. El esquí de montaña no fue tan popular, porque cerca de las urbes no había montañas, además la idea era encontrar algo fácil y al mismo tiempo genial (no hay montañas, pero siempre podemos hacer pistas con los elementos de montañas, aprovechando del relieve con barrancos, etc.). Al mismo tiempo la adicción al esquí de los rusos coincidió con el desarrollo del Norte (un verdadero tesoro de Rusia). Es que en el Norte no había otras atracciones. Así nació una de las bases más importantes del esquí ruso (tanto alpino, como de fondo) en el macizo de Jibiny, cerca de la ciudad nueva, cuyo nombre habla por sí solo: Apatity. Así Jibiny se volvió un “Davos ruso”, un “Klondike de nieve” (8 meses dura el invierno aquí!). En 1927 los soviéticos ya brindaron el primer paso internacional en esquí: “la pista de amistad” conectó Moscú con Oslo!

En los años 1970 en la URSS había más de 3 mil estadios y más de 6,5 mil bases de esquí. Esquiaba todo el mundo: los cosmonautas, las estrellas de cine, músicos y bailarinas.

Hoy los VIP del putinismo si esquían, hacen el esquí de montaña, que actualmente es un deporte muy elitista – ellos alquilan las cordilleras completas, mientras la mayoría de los rusos ni pueden viajar a estos lugares, donde un par de noches cuesta más que un salario mensual de un ruso medio (el lugar más famoso de esta lista es Sochi, sede de los Juegos Olímpicos en 2014).

Como soy de Siberia, adoro el esquí de fondo, pero si antes en la ciudad de mi niñez ir a esquiar fue la cuestión de salir de mi edificio, hoy tendría que caminar mucho o tal vez ir en auto: la ciudad creció, mi edificio ya no es el último, detrás apareció un barrio nuevo con una autopista de circunvalación. En Moscú es más complicado todavía: los parques grandes están en los quintos infiernos, el número de bases de esquí se redujo mucho (una base de esquí no es una mera escuela con un vestuario aquecido, también es personal con los equipos especiales, responsable por el mantenimiento de las pistas de los niveles diferentes). Otro desafio de Moscú es que su invierno no es tan frío y estable, como en Siberia. Ya a mediados de febrero la nieve se pone tan caprichosa y abrasiva, que estoy desesperado por no poder esquiar (a veces paso semanas completas sin esquiar).

No obstante el esquí sigue siendo bastante popular tanto en Moscú, como en Rusia. Cuando el 1 de enero de 2019 fui a esquiar (en Moscú), pensé que estaría solo en el bosque, pero resultó que el bosque estaba lleno de los esquiadores. Es muy buena señal.

Es que después del colapso de la URSS la depresión era tan alta, que muchos rusos dejaron de preocuparse por su salud. Subió el alcoholismo y el tabaquismo, el último sigue siendo fatal en Rusia (por el consumo de alcohol estamos mejor que los países bálticos). Otro factor del descuido de la salud ha sido el paternalismo: si antes el estado regularmente se preocupaba por la salud de los ciudadanos mediante los chequeos obligatorios, vacunación, un sistema de balnearios, etc., hoy al estado y a las empresas les dá igual la salud de los empleados: los exprimen hasta cierta edad y luego los echan a la calle, como en todo el mundo (tal vez con la exclusión de los países semi socialistas, tipo los escandinavos). La esperanza de vida cayó y al mismo tiempo poco a poco la gente comenzó a cuidarse por su salud de la manera individual. Y los rusos vuelven a esquiar, a patinar y a ganar en las competeiciones internacionales.

Estoy tan entusiasmado con el esquí de fondo, que a los clientes, que vienen en invierno siempre les ofrezco a esquiar (son horas extra grátis, pero igual voy a esquiar, mejor en compañía), por supuesto, que los esquí de alquiler (muy barato) no son tan buenos, como los esquí mimados en casa con parafinas, pero igual dan la impresión de las diversiones típicas de los rusos.