Crítica Pippiana pro Argentina

Crítica Pippiana pro Argentina

Pippi Mediaslargas (serie sueca, 1969)

“No sabéis lo bien que se está en los colegios argentinos —dijo Pippi con aire de superioridad a los niños que la rodeaba.— Me gustaría que los vierais. Allí empiezan las vacaciones de Pascua tres días después de terminarse las vacaciones de Navidad, y acaban exactamente antes de empezar las vacaciones de verano. Y estas vacaciones terminan el primer día de noviembre. Cierto que esto es un poco fastidioso, pues las vacaciones de Navidad no empiezan hasta el once de noviembre, pero no se pasa del todo mal, porque no hay lecciones. Las lecciones están completamente prohibidas en Argentina. De vez en cuando sucede que algún niño argentino se esconde en un armario y se pone a leer; pero ¡pobre de él si su madre lo descubre! En aquellos colegios no se estudia nada de matemáticas, y si algún niño sabe cuántos son siete y cinco y es tan tonto que se lo dice al profesor, se pasa el día castigado en un rincón. Solo los viernes hay lectura, y eso suponiendo que se encuentre en la clase algún libro, cosa que nunca ocurre.

—Bueno, pero ¿qué se hace, entonces, en los colegios argentinos? — preguntó un niño.
—Pues comer dulces —contestó Pippi sin pestañear—. Hay un tubo muy largo que va directamente a la escuela desde la fábrica de dulces más próxima. Como la fabricación es continua, los niños se pasan el día entero comiendo dulces.
—Y ¿qué es lo que hace el profesor? —preguntó una niña.
—Pues quitar los papeles a los dulces, tonta. ¿Qué creías, que los quitaban los alumnos? Si ni siquiera van al colegio: mandan a sus hermanos.

Y Pippi saludó con su gran sombrero”.

Extraido de “Pippi Mediaslargas”, Astrid Lindgren.

Astrid Lindgren, autora de Pippi y Karlsson, icnoizados en Rusia

El pueblo argentino es mi gran aliado, tengo contactos con los clubes históricos de Argentina, como Eternautas, que me traen a los turistas, interesados en la historia rusa y no solo en mamushkas. La Taringa! me ha robado varios textos para aumentar su tráfico (sin mencionar mi nombre, por supuesto, pero a juzgar por centenares de los comentarios, mis textos sirven para algo). Tengo muchos amigos en Argentina.

Pero a veces hay clientes, que ni en 2 meses consiguen pagar el adelanto para que yo les compre las entradas al Kremlin con anticipación. Otros me han engañado por 50 dólares, etc. Son aquellos casos, cuando me acuerdo del informe “acerca de la educación argentina” de Pippi Mediaslargas)))