Latinização do espaço pós-soviético

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Latinização do espaço pós-soviético

24 de Maio, festa da escritura cirílica na Rússia

A Rússia, desideologizada e desindustrializada pelas reformas de Yéltsin e Putin está se tornando cada vez menos atrativa para seus vizinhos. O Cazaquistão, segundo seu presidente vitalício, Nursultan Nazarbayev, deve deixar até o ano de 2025 o uso do abecedário cirílico e mudá-lo completamente pelo latino. As elites do Quirguistão apoiam a decisão do Cazaquistão e também planejam para os anos 2030-2040 latinizar sua grafia.

Falamos de dois países aliados da Rússia, que formam juntos a União Económica Euroasiática e, além disso, nós temos uma aliança militar segundo o Tratado da Segurança Coletiva, ratificado em Tashkent em 2002.

Outro país vizinho da Ásia, o Uzbequistão, já está latinizado desde o ano 1993. O Azerbaijão também desde o ano 1993. O Turcmenistão desde o ano 1996. O Uzbequistão e o Quirguistão já foram antes os anfitriões das bases militares dos EUA. Economicamente, a região é cada vez mais dependente da China, do Irã e da Turquia.

embaixadores do Ocidente, aguardando a latinização da Rússia (foto tomada na embaixada dos EUA ontem)

Obviamente recusando o abecedário cirílico as ex repúblicas da União Soviética recusam a língua russa e insinuam aos russos que moram nesses países “go home”. Tal decisão das elites oficialmente sempre é motivada pelo desafio da modernização. Ou seja, a Rússia pós-soviética já não é vista pelas elites dos povos mais amigáveis como um país modelo a seguir. Em sério, que tecnologias, sejam industriais, econômicas e humanitárias pode exportar de fato a Rússia atual? Segundo o acadêmico russo e reitor do Instituto da Ciência e Tecnologias Skólkovo, Alexandr Kuleshov a brilhante escola soviética hoje ficou absolutamente destruída: “A Rússia está de novo na situação do ano 1929. Ainda temos a Ciência, mas não temos mais a engenharia. De novo precisamos de contratar estrangeiros para ensinar nossos especialistas que vão ensinar as massas”. [1.] Então se a propria Rússia reconhece seu atraso catastrófico, porque os vizinhos tem que esperar quando seu irmão mais velho aprenda?

A pior notícia é que a ruptura linguística com a Rússia só finaliza o processo da separação quase total. Vamos ver como foram ligados os países na URSS:

  • Pelo complexo industrial. Mas hoje este complexo está quase destruído pela economia de mercado. Os povos irmãos, que antes cooperavam, hoje são concorrentes nos mercados mais primitivos, tais como de petróleo, gás, metais, etc.
  • Os povos da URSS foram ligados pelo complexo energético, que hoje é um tema de intermináveis disputas, brigas e guerras sobre o preço de gás ou petróleo.
  • O sistema das vias férreas une unos aos otros, mas essas vias são substituídas cada vez mais pelo transporte rodoviário (graças a tarificação absurda das vias férreas).
  • A unidade cultural é destruída pelos nacionalismos [2]. Mimados pelas elites, os nacionalismos só fazem os povos sentirem as suas diferenças e procuraram as causas para não sofrer do complexo de inferioridade. Os nacionalismos terceiro-mundistas ativaram os processos da ocidentalização e orientalização. Se a Ucrânia se poloniza (sonha em repetir o “êxito” da Polônia), a Bielorrússia se lituaniza (vive a influência da Lituânia), o Cazaquistão, o Quirguistão, o Uzbequistão, o Turcmenistão e o Azerbaijão se aturquizam (se relacionam cada vez mais com a Turquia), quando o Tadjiquistão se apersianiza pela proximidade com o Irã. Geopolitica e geoeconomicamente a região da Asia Central é cada vez mais subordinada a China (mediante a Organização para Cooperação de Xangai).

E a Rússia? Hoje quando os filhos das elites russas em massa moram em Inglaterra, os EUA, etc. É possível que a Rússia mesma opte por latino?

O tempo quando os milhões dos estudantes estranjeiros aprendiam russo e cirílico para importar as tecnologias soviéticas para América Latina, Asia, África, Europa do Leste parece um sonho.

  1. https://www.znak.com/2016-06-28/glava_skolteha_otkrovenno_rasskazal_o_katastrofe_v_rossiyskom_inzhenernom_obrazovanii
  2. os monmentos à Vitória da URSS na 2GM e os monumentos à amizade dos povos são destruidos tanto nos países bálticos, Ucrânia e Georgia, como em Uzbequistão e Quirquistão.

Leia mais:

http://guiademoscou.blogspot.ru/2016/01/sobre-os-gemeos-catedral-de-cristo.html

http://guiademoscou.blogspot.ru/2016/01/por-que-putin-tem-medo-de-lenin.html

http://guiademoscou.blogspot.ru/2015/12/imperio-de-cabeca-para-baixo.html


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LEON TOLSTOY, ESPEJO DE LA REVOLUCIÓN RUSA

Identificar el nombre de este gran escritor con la revolución que evidentemente no supo comprender, y de la cual por cierto estuvo alejado, parecerá, a simple vista, extraño y artificial. Es, pues, cierto que una cosa que a todas luces no refleja exactamente los fenómenos no puede llamarse un espejo. Pero nuestra revolución es un fenómeno extraordinariamente complejo. Entre la masa de sus agentes y participantes directos, existen muchos elementos sociales que tampoco supieron comprender lo que ocurría y que también abandonaron las tareas históricas que el curso de los acontecimientos les planteaba. Y un escritor verdaderamente grande, no podía dejar de reflejar al menos algunos de los aspectos esenciales de la revolución.

La prensa rusa legal, atiborrada de artículos, cartas y notas sobre el octogésimo aniversario de Tolstoy, está lo menos del mundo interesada en un análisis de sus obras desde el punto de vista del carácter y las fuerzas motrices de la revolución rusa. Toda esta prensa padece de una indigestión de hipocresía de doble naturaleza: “oficial” y “liberal”.

La primera es una hipocresía vulgar del plumífero venal que ayer atacaba por encargo a Tolstoy, y hoy, por encargo, está obligado a descubrir en él patriotismo y observar para con él a los ojos de Europa todas las reglas de la decencia. Todo el mundo sabe lo que se ha pagado a estos plumíferos y no pueden engañar a nadie. Pero la hipocresía liberal es mucho más sutil, y por consiguiente, mucho más nociva y peligrosa.

Escuchando al cadete Balaleikius del Rech, uno se imaginaría que su simpatía hacia Tolstoy era ardentísima y absoluta. Actualmente, sus declaraciones calculadas y sus frases ampulosas acerca del “gran buscador de Dios” no son más que pura hipocresía, porque el liberal ruso ni cree en el Dios tolstoniano ni simpatiza con la critica tolstiana del orden existente. El liberal se asocia a un nombre popular, con objeto de acrecentar su capital político… para jugar el papel del jefe de la oposición nacional. El intenta, mediante frases sonoras y contundentes, ahogar el grito que exige una respuesta clara y directa a la cuestión: ¿Cuál es la causa de las flagrantes contradicciones, del “tolstoianismo”? ¿Qué diferencias y flaquezas de nuestra revolución reflejan?

Las contradicciones en las obras, conceptos y doctrinas de la escuela tolstoiana son contradicciones realmente flagrantes.

Por una parte tenemos al genial escritor que no sólo es capaz de trazar un cuadro incomparable de la vida rusa, sino también de reproducir una literatura universal de primer orden. Por otra parte tenemos al terrateniente llevando la corona del mártir en nombre de Cristo.

Por un lado una protesta considerablemente fuerte, directa y sincera contra las hipocresías y mentiras sociales. Por otro lado, el “tolstoiano”, esto es el intelectual ruso exhausto de histerismo y adorador de la miseria, que, golpeándose el pecho públicamente, grita: “Soy un malvado, soy un vil, pero me esfuerzo en lograr la propia perfección moral. ¡Ya no pruebo la carne, sino que vivo de una escudilla de arroz!”.

De un lado, crítica despiadada de la explotación capitalista; denuncia de las violencias del gobierno, de la comedia de la justicia y de la administración del Estado; revelación del abismo contradictorio entre el aumento de la riqueza y de las adquisiciones de la civilización y el acrecentamiento de la pobreza, embrutecimiento y de las torturas de las masas obreras. De otro, la prédica fanática de la “no resistencia al mal”.

De una parte, el realismo más sobrio y la ausencia de todo género de máscaras. De otra parte, la propagación de una de las cosas más corrompidas que existen en el mundo: la religión; la tentativa de reemplazar los sacerdotes oficiales del Estado, por sacerdotes de convicción moral, es decir, cultivar la más sutil y por consiguiente la más especialmente repugnante de las especies de clericalismo. En verdad:

“Eres pobre: eres opulenta,
Eres poderosa; eres importante;
¡Madre Rusia!”[1]

Frente a estas contradicciones, se comprende perfectamente que Tolstoy no pudiera interpretar ni el movimiento obrero y su papel en la lucha por el socialismo, ni la revolución. Pero estas contradicciones en las concepciones y doctrinas de Tolstoy, no son accidentales. Son expresiones de las contradicciones de la vida rusa durante el último tercio del siglo XIX. La aldea patriarcal, liberada ayer todavía de la servidumbre, fue literalmente entregada a la violencia y al pillaje del capital y del Estado. La vieja base de la economía y de la vida agraria, base que se había mantenido realmente durante siglos, se desmoronó con inusitada rapidez. Y las contradicciones en los conceptos de Tolstoy deben ser estimadas, no desde el punto de vista del movimiento obrero y del socialismo modernos (semejante valoración es, naturalmente, esencial, pero no es suficiente), sino desde el punto de vista de la protesta que se elevó de la aldea rusa patriarcal contra el ataque del capitalismo, contra la ruina de las masas y la expropiación de su tierra. Tolstoy, como profeta que descubre nuevas recetas para la salvación de la humanidad, es sencillamente divertido; y por consiguiente, esos “tolstoianos” rusos y extranjeros que procuran transformar el lado más flaco de su doctrina en un dogma, son completamente despreciables.

Tolstoy es grande, en tanto que expresión de las ideas y hábitos que surgieron entre los millones de campesinos rusos con el avance de la revolución burguesa en Rusia. Tolstoy es original porque sus conceptos, nocivos en conjunto, expresan en su totalidad precisamente la característica distintiva de nuestra revolución: la de ser una revolución burguesa-agraria. Entendido así, las contradicciones en los conceptos de Tolstoy son un reflejo de las condiciones históricas contradictorias que limitaban las actividades de los campesinos en nuestra revolución. Por otra parte, los siglos de opresión feudal y los decenios de ruina acelerada después de la reforma[2] acumularon montañas de odio, cólera y resoluciones desesperadas. El esfuerzo para acabar con la Iglesia del Estado, los terratenientes y el gobierno feudal; para destruir todas las viejas formas y sistemas de la propiedad terrateniente; para expurgar el país, para crear en lugar del gobierno de clase policíaco, una comunidad igualitaria y libre de pequeños campesinos, corre como un hilo a través de cada paso histórico dado por los campesinos en nuestra revolución; y sin duda, el contenido ideológico de los escritos de Tolstoy corresponde mucho más a esta lucha de los campesinos que al abstracto “anarquismo cristiano” que se pretendió deducir como un “sistema” del conglomerado de sus conceptos.

Por otro lado, los campesinos, esforzándose en buscar una nueva forma de vida social, tenían una concepción extremadamente vaga, religiosa y patriarcal del tipo de vida social que anhelaban, del método de lucha conducente a conquistar su libertad, de la clase de dirigentes que esta lucha requiera, de la actitud que la burguesía y la intelectualidad burguesa habrían de adoptar con respecto a los intereses de esta revolución agraria, y del por qué un derrumbamiento violento del poder zarista, era una condición previa indispensable para la expropiación de los grandes latifundistas. Toda la vida pasada de los campesinos le había enseñado a odiar a los terratenientes y a los funcionarios del gobierno; pero no les enseñó, ni podía enseñarles adónde ir a buscar una respuesta a todas estas cuestiones. En nuestra revolución, sólo una minoría de campesinos se organizó y luchó efectivamente en grado apreciable por la revolución; y solamente una pequeña minoría tomó las armas para aniquilar a sus enemigos, para aniquilar a los lacayos zaristas y a los defensores de los terratenientes. ¡La mayoría del campo lloraba y rezaba, moralizaba y divagaba, escribía peticiones y cursaba “solicitudes” completamente de acuerdo con el espíritu de León Nicoláievich Tolstoy! Y como ocurre siempre en estos casos, la abstención tolstoiana de la política, la abjuración tostoiana de los políticos, tuvieron por resultado que sólo una minoría se aliara al proletariado consciente y revolucionario, en tanto que la mayoría fué presa de los intelectuales burgueses sin principios y serviles que, con el nombre de cadetes, abandonaban las reuniones de los truviks, se reconciliaban con ellos, hasta que, por último, fueron arrojados de un puntapié por la bota de los soldados. Las ideas tolstoianas son un espejo de las debilidades y las deficiencias de nuestro levantamiento campesino, un reflejo de la flojedad de la aldea patriarcal y de la innata cobardía del “mujik frugal”.

Tomemos por ejemplo los motines del ejército en 1905-1906. Estos combatientes de nuestra revolución representaban socialmente un intermediario entre el campesinado y el proletariado. Como este ultimo estaba en minoría, el movimiento en el ejército no alcanzó nunca, ni con mucho, el grado de solidaridad evidenciando en Rusia, ni nada semejante a esa conciencia de clase que el proletariado manifestó cuando se convirtió en socialdemócrata como obedeciendo a una señal. Por otra parte, nada hay más erróneo que la opinión de que el fracaso de los motines se debió al hecho de que no eran los oficiales quienes los dirigían. Por el contrario, el progreso gigantesco que ha hecho la revolución desde los días de la Narodnaia Volia se demuestra precisamente por el hecho de que la “tropa ignorante”, cuya independencia espantaba tanto a los terratenientes y oficiales liberales se alzó en armas contra sus oficiales. El soldado sentía gran simpatía por la causa de los campesinos; sus ojos brillaban al oír hablar del trabajo del campo. Más de una vez, la iniciativa en el ejército estaba en manos de las masas de soldados, pero en la práctica no se hacia empleo resuelto de este poder. Los soldados vacilaban. Después de algunos días -a veces de algunas horas-, luego de haber fusilado a un comandante odiado, libertaban a los otros, negociaban con las autoridades e iban quedamente camino de la ejecución, o, doblando su cuerpo bajo el látigo, se uncían una vez más al yugo, ¡completamente dentro del espíritu de León Nicoláievich Tolstoy!

Tolstoy reflejó el odio acumulado, la aspiración madura a una vida mejor, el anhelo de desembarazarse del pasado, y, asimismo, la inmadurez, el espíritu contemplativo, la inexperiencia política y la flojedad revolucionaria de las aldeas. Las condiciones histórico-económicas explican la inevitabilidad del surgimiento de la lucha revolucionaria de las masas para la lucha y también esa tolstoiana no resistencia al mal, que fué la causa más seria de la derrota de las primeras campañas revolucionarias.

Se ha dicho que los ejércitos vencidos aprenden mucho. En realidad, sólo en una medida muy limitada puede hacerse una comparación entre una clase revolucionaria y un ejército. El derrumbamiento del capitalismo transformara y agudiza a cada instante las condiciones que impulsaron a los millones de campesinos, unidos por el odio a los terratenientes feudales y a su gobierno, a una lucha democrático-revolucionaria. Entre los mismos campesinos el incremento de las transacciones, la dominación del mercado y el poder del dinero desplaza cada vez más al patriarcalismo anticuado y su ideología filosófica[3] afín. Pero los primeros años de la revolución y las primeras derrotas en la lucha de masas revolucionaria realizaron sin duda algo. Asestaron el golpe mortal a la blandura y flojedad existentes a un tiempo entre las masas. Las líneas de demarcación se han acentuado. Se han establecido fronteras entre los partidos y las clases. Bajo el martillo educador de Stolypin se desarrollarán inevitablemente, a través de la inflexible y consecuente agitación de los socialdemócratas revolucionarios, no solamente de entre el proletariado socialista, sino también de entre las masas democráticas de los campesinos, cada vez luchadores más templados, dispuestos cada vez menos a caer en el pecado histórico del tolstoianismo.

Proletario. N° 35, 11 (24) de septiembre 1908.
(Reproducido según el texto del Proletario, confrontado con el original)

NOTAS

(1) Del poema de Nekrasov “Quién vive bien en Rusia”
(2) Alusión a la abolición de los siervos en Rusia (1861)
(3) En el manuscrito “tolstoiano”.

Articulo elaborado por Lenin en septiembre de 1908 y publicado en el Proletario, extraído del folleto “V. I. LENIN, Sobre la religión”, elaborado por el Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú y reproducido en su integridad por la Editorial Problemas, Buenos Aires Argentina en 1945.


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ladrones en la ley en vias de legitimación

De la mafia rusa no se sabe mucho: la bratva (hermandad) no se preocupó por tener una buena imagen en el extranjero – los rusos no filmaron su análogo de “El padrino” con 3 Oscars para que todo el mundo los amara por su crueldad. Por supuesto es sabido que la mafia rusa existe, que es terrible y todopoderosa, que los capos rusos venden secretos nucleares de la URSS por todo el planeta, etc. Pero sin hablar de las patrañas sabemos muy poco. Parece que los italianos lograron nacionalizar este tema – y si, es verdad que la historia de Cosa Nostra es muy romántica (me refiero a la lucha contra Mussolini, gestionada por la CIA, neutralización del movimiento sindicalista, Comissario Cattani, etc.). También tienen éxito los japoneses – en gran parte gracias al cineaste Takeshi Kitano. Incluso escuchamos algo sobre las maras salvadoreñas (solo porque el fotógrafo que las sacó a luz fue asesinado por ellas mismas). Conquistaron la fama mundial los carteles de Colombia y Mexico. Mientras la mafia rusa es algo incomprensible, un término desenfocado, como la misma Rusia: 140 millones de los Valuev medioborrachos, pervertidos por el comunismo y perdidos entre los abedules.

Sea como sea el tema de la delincuencia en Rusia, donde hasta no hay estadística exacta sobre la cantidad de los niños vagabundos, es bastante actual. Basta con decir que una de las series más populares de aquí se llama “El Petersburgo bandidesco”, cuando la emisora de radio más “querida” por nuestros taxistas es “Chansón” (esta palabra francesa en ruso también tiene significado «canción de rateros») – los pasajeros hasta se han visto obligados a inventar un dispositivo especial para neutralizar las ondas de la emisora de ratería, mientras viajan en taxi o colectivo: el dispositivo se llama “Anti Chansón”. No obstante, los cantantes de ratería son tan populares, que incluso organizan sus aquelarres en el Gran Palacio del Kremlin. Las peliculas de largo metraje sobre bandidos baten todos los records de popularidad: “Brigada” (filme de 2002, saga épica, que canta una agrupación criminal, actuando de 1989 a 2000), “Bimmer” (2003), etc. Hace algunos años en Moscú funcionó un club nocturno, llamado “Zona” (zona en ruso también significa “chirona”), el club fue diseñado como si fuera una cárcel: en el piso bajo el cristal corrían las ratas, aparecían y desaparecían los guardias con fusiles, por todas partes estaban las rejillas y alambradas.

No cabe dudas que la causa principal de la criminalización masiva se radica en la economía: es que simplemente no hay trabajo digno. Y segundo, la amnistia del Gulag político trajo consigo la amnistia de lo criminal en absoluto. En resumen la sociedad fue infectada por la cultura criminal.

Se rumoriza que en los 90 los niños de secundaria escribián en las encuestas, respondiendo a la pregunta “¿Que quiero ser?” – “matón profesional” o “prostituta”. Parece que eso sea una tendencia bien generalizada para los paises periféricos y para el capitlismo como tal: “pues si estamos en la guerra de todos contra todos, alistenme como sicario”. La profesión de prostituta se volvió muy popular después de la pelicula “Interdevochka” de 1989, que cantaba la vida de las prostitutas elitistas en el Occidente.

Con otras palabras mientras Moscú defiende el título de la ciudad más costosa y más segura del mundo, en el resto del país aumenta el porcentaje de los delitos graves, y obviamente, la origen de la mayoría de los delincuentes no es ningún secreto: son procedentes de las familias desafortunadas de la otrora clase trabajadora, cuya movilidad social hoy se quedó paralizada. Y esto es uno de los mayores costos de la Terapia de Choque, aplicada en los 90.

Con esto los criminales de los 90 más exitosos oficialmente llegaron a ser los peces gordos del mundo de negocios al convertirse en todo un ejemplo positivo para las siguientes generaciones. Nuestros jubilados suelen denominar las reformas de Yeltsin como una “revolución criminal”, y el sentido de esta metáfora se reduce a lo que como resultado de la transformación del estado en unas companías gasopetroleras – clientes del Occidente, el vacío del poder en el país fue llenado con los autoridades – ladrones en jefe. A veces tales estados también se llaman “estados piratas”. ¡Pero ojo! Hablamos de una metáfora, que no explica toda la complejidad de la situación. Sin embargo la cuestión de la legitimación es de véras una de las claves para la élite rusa de hoy.

Si de verdad los nuevos elitarios quieren asumir la responsabilidad por una sexta parte de la Tierra, tendrán que acabar con la delincuencia, apretar las clavijas y restableser el estado, no en calidad de una enorme corporación privada con el fin de ganar dinero, sino en forma de la máxima expresión de los intereses del pueblo. En este sentido necesitamos un programa nacional al estilo “Anti Chansón”.

Obviamente en los 90 todo se volcó en Rusia y durante los disturbios al poder subió el “fondo”, el “bajo”: los últimos se volvieron los primeros. Y si en el campo de lo espiritual dominaron los sectarios del liberalismo, en el campo de lo material – la hampa, que fue la infantería de reformas. Pero esperamos, que la época de disturbios se haya acabado y que hoy el gobierno de los-ladrones-hartos-de-robar ya necesite tapar los huecos en el tejido del poder.

Porque naturalmente la delincuencia en Rusia hace al Occidente el caldo gordo: al extranjero se va el dinero muy grande, de esta manera alimentando la economía occidental y debilizando la nuestra. La Wiki en español especifica la alimentación criminal de Israel (no es casual, porque la mafia rusa sin dudas tiene muchos códigos judios en su genotipo, que se manifiesta hasta al nivel de la jerga (“fenia” en ruso), cuyo nucleo forman palabras que provienen del yiddish).

Para entender la matriz de la mafia rusa hay que dirigirse al modelo del mundo criminal, forjado en el período del Gulag. La “zona” es un espejo deformante de la sociedad, no obstante hasta el mundo de “no libertad” para superar el caós necesita la jerarquía y cierto orden, aunque sea un orden inverso. Aquí los líderes suelen ser los peores – el poder supremo en las carceles rusas pertenece a los “ladrones en la ley”.

La comunidad de ladrones es lo que estaba “detras del espejo” de la vida normal. La gente trabajadora tenía el Buró político, Pleno y Congresos del PCUS, mientras el “ogranismo legislativo” de la hampa fue la junta de los ladrones en la ley. La gente tenía el Ministerio de Hacienda, mientras la hampa para eso tenía “obshak” (“caja de ladrones”, “caldera”, etc.). El mundo antisocial copiaba los mecanismos del mundo social, pero negaba el poder del estado, su enemigo principal. Y en este sentido es interesante, que los más perversos de los ladrones en la época de post guerra en su tatuaje incluso llegaban hasta el uso de los símbolos nazi – los tatuajes con esvástica y por el estilo fueron adquiridos de los presos, que durante la guerra apoyaron a Hitler, luchando en el ejercito de Vlasov. Eduard Limonov en su libro “Por las carceles” cita el recuerdo de uno de sus compañeros de celda sobre las bromas que gastaban los presos menores de edad aun en los 80. Así, durante las aulas, el jefe de los adolescentes podría gritar a voz en cuello: Chavalillos, ¿quien es su padre? Y los chavalillos respondían como un solo hombre: ¡Adolf Hitler! – ¿Y quien es su madre? – ¡Eva Braun! Asi los jovenes crimenales suspendían las aulas.

Según una de las versiones los ladrones en la ley se eligían “democraticamente”, es decir que la zona misma elegía a sus “padres-comandantes”. Pero también muchos especialistas opinan que a los ladrones en la ley los nombraban en la NKVD (la policia secreta) – así, manipulando a los ideólogos de la zona, la NKVD facilitaba el trabajo para mantener el orden en los campamentos.

De todos modos, la institución de los ladrones en la ley llegó a ser la cúspide de las disputas duraderas entre “urki”, “zhiganí” y otros movimientos “ideológicos” dentro de la hampa. En resumen, como cree el criminólogo Alejandro Gurov, se formó el siguiente código de los ladrones en la ley (una especie de la constitución para un “estado al revés”):

1. La obligación principal de cada miembro de la agrupación es apoyar sin reservas la “causa ladronesca”. No puede ser justificada la traición, incluso la que fuera hecha bajo las torturas o en el estado de embriaguez narcótica o de trastorno psíquico. Al ladrón le esta prohibido participar en actividades de servicio a la sociedad y en la etapa inicial le esta prohibido tener familia y mantener relaciónes con los parientes.
2. La segunda regla prohibe al ladrón tener cualquier contacto con los ógranos de mantenimiento del orden público, excepto los casos, vinculados con el sumario y juzgado.
3. La tercera exigencia prescribe a los miembros de la comunidad ser honestos y respetuosos entre sí. Y por lo que concierne a aquellos, que no forman parte de la casta, se permite hacer respecto a ellos lo que a los ladrones en la ley les dé la gana con el fin de fomentar la autoridad de la agrupación. No en vano los ladrones en la ley se consideraban los príncipes de la hampa.
4. La cuarta regla obliga a los ladrones en la ley controlar el orden en las zonas, imponiendo allí el poder absoluto de los ladrones.
5. El quinto punto de la “ley” requiere de los ladrones a involucrar en su ambiente a los nuevos miembros. Por eso los ladrones en la ley trabajan mucho con los jovenes, sobre todo, con los menores de edad. A los principiantes los seducen con “lo romántico de rateros”, con la “vida dulce”, libre de obligaciones ante la sociedad, con el poder de dinero y con el culto de violencia. Los habituan al vodka y droga, llevan a las prostitutas de rateros. De otro lado, los golpean y chantajean, hacen tomar la culpa por los crimenes, hechos por ortos ladrones. Lo último por poco no sea el motivo principal de la incorporación de la juventud. Los miembros de agrupación usan los candidatos (“chavales”) para misiones diferentes – para recolectar el dinero a la caja común (“obshak”) y no de vez en cuando – con fines sexuales. Esto hace a los futuros ladrones cínicos, crueles y despreciativos con los valores sociales.
6. La sexta regla prohibe a los criminales interesarse de las cuestiones de política, leer periodicos, presentarse como siniestrados o testigos durante los sumarios o juzgados.
7. El punto “de principio” fue la habilidad obligatoria del miembro de agrupación de jugar a los juegos de azar. Los juegos facilitaban la comunicación, establecimiento del poder sobre otros presos, de los cuales los ladrones podrían ganar no solo las propiedades, sino la vida – así los ladrones forman sus grupos de los “kamikaze” para cumplir las misiones especiales.

Entonces se puede ver que los ladrones en la ley son parástios absolutos, los zánganos, cuya tarea es fecundizar la “madre Zona” con el fin de la reproducción de nuevos cuadros para el “movimiento negro”. Así fue el modelo en el período soviético, cuando la delincuencia estaba bajo la máxima represión.

Para ilustrar el funcionamiento de esta ideología les voy a contar tal episodio como la “Guerra de las perras”. Durante la Gran Guerra Patria una parte de los ladrones respondió a la llamada de la dirección del país – a lavar la culpa con sangre. Así fueron formados las “divisiones de rotura”, por supuesto, acompañadas por las tropas de la NKVD. Pero una vez acabada la guerra los ladrones profesionales volvieron a su oficio y respectivamente volvieron a las carceles. No obstante al haber violado el código, “colaborando” con el poder mediante la participación en la Guerra Partia, ellos perdieron su autoridad y ya no eran bienvenidos en las cárceles. Los ladrones en la ley de la “antigua formación” los consideraron renegados – “perras” y les puseiron el apodo “fusileros”. Así se desató la guerra entre los ladrones-“nepmanes” y los ladrones-veteranos. Como resultado de esta guerra el código de hampa algo se liberalizó.

Ultimamante a medida de la “amnistía” de lo criminal el modelo vivió los cambios aun más fuertes – se puede decir que las “nociones criminales” pasan la erosión. En los 90 surge tal categoría de los capos como “criminales sin limites” – les importan un pepino todas las tradiciones y conceptos de los ladrones en la ley. Tampoco reconocen las reglas de los ladrones en la ley ciertas agrupaciones étnicas – las de los mismos chechenos, por ejemplo.

Entonces, la idea de los ladrones en la ley hoy día está en decadencia, el mismo “título” del ladrón en la ley ya se puede conseguir por el dinero. Como lo hacen con frecuencia los georgianos, a estos ladrones-impostores les suelen llamar “mandarinas” (en la extinta URSS las mandarinas tradicionalmente cultivaban en Georgia/Abjazia). Esto también explica en parte la gran cantidad de los apellidos georgianos en todas las listas posibles de los ladrones en la ley.

También caducan los tatuajes de los rateros – sobre esto ya han escrito bastante: pueden consultar los links 1 y 2

Según los datos del Ministerio de los asuntos internos en la capital y en la provincia de Moscú siguen actuando permanentemente unas 50 agrupaciones, encabezadas por los ladrones en la ley. En total para Rusia son de unas 300 a varias mil, según las evaluaciones de los diferentes expertos. Se sabe que Viachesláv Ivañkóv, apodado de Yaponchik (pequeño japonés), arestado y jusgado en EE.UU. durante el pleito pagaba a 3 abogados suyos mil dólares por hora. Así se puede imaginar las rentas de la mafia rusa.

En resumen quiero decir que el “movimiento negro” del banditismo ruso no proviene solamente del Gulag, donde la mayoría aplastante de los presos fueron los criminales comunes y NO POLÍTICOS, donde se forjó el código de los ladrones en la ley, sino también el movimiento criminal tiene sus raices en lo más profundo – en la famosa rebeldía, en el anarquismo intrínseco de los rusos. La delincuencia rusa de hoy en cierto sentido es un eco lejano de las revueltas campesinas, encabezadas por Steñka Razin, Emelián Pugachov, etc. – como dijo nuestro poeta Pushkin: “Dios nos libre de una insurrección rusa, insensata y despiadada”. Se trata también del mundo de la cárcel rusa, donde ésta “insurrección insensata y despiadada” permanece en una forma comprimida hasta el “estado al revés”. Y también se trata de los 90, que también fueron los años de la “insurrección rusa” criminal.

Los germenes de la rebeldía noble en los criminales explican porque la imagen del preso en nuestra cultura siempre es imagen de la víctima, que inspira la compasión. Aquí tienen un verso de uno de nuestros poetas más populares Sergio Esenin:

“Solo un sueño tengo en secreto,
Que de corazón soy puro como nadie
Pero igual yo mataré a alguién
Un otoño triste en la calle…”