Las fotos de un turista estadounidense, que viajaba mucho por la URSS

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Las fotos de un turista estadounidense, que viajaba mucho por la URSS

Hace poco hablé con una colega de la generación de los años postguerra y la doña me comentó que antes (en los años 60, 70, 80) había mucho más turismo que hoy, sólo venían las naciones que ahora no pueden disfrutar del turismo: polacos, checos, húngaros, rumanos, búlgaros, yugoslavos – pero no solo turistas de la órbita de la URSS, sino también turistas del “mundo capitalista”. Y los paquetes turísticos de antes eran mucho más ricos que hoy: Transiberiano, Cáucaso, Crimea, Asia Central, unas 2 semanas y no un par de dias como ahora. No hablamos de que los mismos rusos viajaban mucho (hoy su movilidad bajó bastante).

O sea son necios los que hablan del autoaislamiento de la URSS. Tampoco se puede hablar de la incomunicación cultural.

Es muy interesante que la industria de la URSS producía en masa las radios de onda corta para captar las emisiones de los países más lejanos. No es de sorprender que en los países del bloque del Este las bandas tan sofisticadas como Uriah Heep, King Crimson, Yes, Pink Floyd, etc. fueran más populares que en el mismo Occidente! Ideológicamente se afirmaban el internacionalismo, aprendizaje de lenguas, abertura cultural [1.]…

Los años 50, 60 eran un punto culminante de la historia rusa, usando las palabras del “nietzsche ruso” – Konstantin Leóntiev, eso fue el período de la “complejidad floreciente”. Las fotos diapositivas de Thomas T. Hammond, un turista estadounidense [2.], reflejan muy bien este espíritu del crecimiento desenfrenado.

Fijese que se trata de un pueblo que recién ganó la guerra mas cruel de la historia de la humanidad: la URSS resistió sola contra toda la Europa movilizada por el fascismo, la guerra devastó la parte europea de la URSS y solo unos años después de la Victoria la URSS llegó a la prioridad en la cosmonáutica, industria atómica sin hablar del campo cultural.

  1. recomendamos el libro de Alexei Yurchak “Everything Was Forever, Until It Was No More: The Last Soviet Generation”.
  2. Hammond no fue un turista simples, fue un enemigo de la URSS, uno de los promotores profesionales de la guerra fria y es irónico que la URSS fue absolutamente abierta para este tipo de hombres, no les tuvo ningún miedo. Mientras a los simpatizantes de la URSS los perseguían y marginalizaban en los EE.UU., la URSS sin ningún problema dejaba viajar por su tierra a sus propios enemigos… http://www.ctevans.net/Historians/Hammond.html

Vea el álbum de Thomat T. Hammond aquí:

Fotos de un turista estadounidense, que viajaba por la URSS

Posted by Guia de Moscú, Guia de Moscou. Private Tours in Spanish/Portuguese on Tuesday, July 4, 2017


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el 12 de abril es el dia del optimismo global

Como la piedra angular de la sociedad moderna es el “mercado”, es lógico que hoy día todo el mundo se haya vuelto loco con el consumismo: cada uno quiere tener un todoterreno negro y grande, ser escoltado por una Pamela Anderson (las relaciones sexuales se han hecho objeto de consumo, no es ningún secreto). De todos modos ahora es difícil imaginar que las cosas puedan andar de otra manera.

La vida está centrada hacia la calidad de satisfacción del estómago y el sexo. Pero no siempre ha sido así, tenemos muchos ejemplos de otros sistemas de valores.

Los mismos soviéticos trataron de inculcar otros principios: la piedra angular de su sociedad fue la “universidad”. Nuestras películas se trataban de las proezas científicas e hicimos nuestros héroes a los cosmonautas.

La idea del avance científico se encarnó en el descubrimiento del cosmos. Escribiendo estas líneas entiendo cuán lejos de esto estamos ahora: tan lejos, que suena un poco aburrido, igual que la problemática de la escritura maya (ojalá que no sea así).

Sea como sea: la gente soviética estaba loca por las ciencias. El mundo que nos rodeaba era todo una llamada a estudiar, descubrir y humanizar. La vida estaba centrada hacia el cosmos (tanto exterior, como interior: casi en cada ciudad, a la par de un teatro dramático el otro lugar de primera importancia era un planetario). ¡Es que no siempre hemos tomado tanto vodka como se ha estado haciendo desde los 90’s!

Igual que la defensa de la agresión occidental, el cosmos se convirtió en el motor de la economía y de la propaganda soviética. Y esto no fue tan caro como suelen repetir los regresistas (en los 80 circulaba la idea de que los dispendiosos programas cósmicos impedían a los ciudadanos soviéticos disfrutar de la observación de las centenas de marcas del salchichón en el almacén).

Para demostrarlo, voy a citar el artículo “¿A dónde va la cosmonáutica soviética?”, publicado en la revista de la Asociación “Ciencia” en la serie “Cosmonáutica, astronomía”,№4, de 1994:

“…en el producto nacional bruto de 1989 los gastos para el cosmos fueron solamente un 0,26%. Para la comparación notamos que esto es 10 veces menor que los gastos de un solo Ministerio de recursos hídricos en el mismo año y 5 veces menor que la ayuda prestada gratis por la Unión Soviética a otros países en este año.

[…]

En el año financiero 1989 para los programas cósmicos en nuestro país fueron asignados 6.9 mil millones de rublos: 1.7 mil millones – para los objetivos de la economía popular y para los de investiación y 3.9 mil millones para los objetivos defensivos. Los trabajos del proyecto “Burán” costaban 1.3 mil millones de rublos.

[…]

En 1988 la ganancia obtenida de la realización de estos programas fue unos 2 mil millones de rublos. Es importante subrayar las direcciones de las investigaciones cósmicas para la economía popular de las cuales fue obtenida la ganancia.

Según los datos del Ministerio de Comunicaciones, el efecto económico de la explotación de los sistemas de los satélites “Órbita”, “Ekrán” y “Moskvá” fue de 540 millones de rublos. Los sistemas de satélites meteorológicos permiten reducir el daño causado por los fenómenos naturales, aproximadamente por 500-700 millones de rublos al año. Las investigaciones complejas de la materia prima desde el cosmos dan el efecto económico de 350 millones de rublos cada año. Según las estimaciones de la Agencia Principal del Cosmos de la URSS, en un futuro cercano este efecto iba a crecer hasta mil millones de rublos. Las fotos cósmicas, por ejemplo, permiten aliviar la búsqueda de los nuevos yacimientos de materia prima y aseguran la disminución del costo de los trabajos de la prospección geológica regionales por 15-20%. La cartografía cósmica da la posibilidad de la óptima selección de las variantes más económicas y más seguras ecológicamente de los proyectos de construcción civil y industrial. Según las estimaciones, un rublo de los gastos en las fotos cósmicas da la ganancia de 5 rublos.

[…]

En 1988, las ganancias obtenidas por los renglones pacíficos del presupuesto de cosmonáutica superaron por primera vez los gastos para ellos (recordemos las cifras: 2 y 1.5 mil millones respectivamente).”

Ya han notado ustedes, que los rusos no usamos las palabras “espacio”, “espacial” (“space” en inglés), etc. – preferimos “cosmos” y “cósmico”. “Cosmos” lleva en sí algo más serio, incluso sagrado, que el más utilitario término “espacio”. “Cosmos” fue el núcleo del proyecto soviético, fue el desafío metafísico de la URSS. Les quiero recordar las ideas de los primeros filósofos-cosmistas: “vencer la muerte” (Fyodorov), colonizar los sistemas de otros soles para el tiempo, cuando el sol nuestro empiece a morir (Tsiolkovski).

Y por supuesto, había que escupirle mucho a nuestro cosmos para borrar este concepto de la conciencia rusa. Aparecieron los libros que ridiculizaban nuestro cosmos, libros que nos explicaron que nuestras naves cósmicas eran simplemente una chatarra y los pobres cosmonautas-esclavos se vieron obligados a pedalear mucho para hacer esta chatarra despegarse de la tierra (Víktor Pelévin). Los libros inspiraron a los “mejores” directores de cine y últimamente nos filmaron algo de “cine cósmico”, cuya tarea principal es desacralizar nuestro cosmos: Los primeros en la Luna (Первые на Луне, un mockumentary!), Un soldado de papel (Бумажный солдат), etc. La trama siempre es la misma: el protagonisa es un esclavo perdido, perplejo, apretado en la prensa de un estado totalitario, que participa en el llamado “proyecto cósmico soviético”, es decir en la fabricación de los llamados cohetes cósmicos a base de estiércol, en los cuales los cosmonautas vuelan irrevocablemente, pedaleando los mecanismos antediluviales con el fin de destruir el planeta…

No es sorpendente que en los 90’s los seguidores de Boris Yéltsin al pie de la letra echaran el transbordador cósmico “Burán” a la calle – unos artículos de Burán fueron destruidos, uno está en conservación (semiconstruido), un “Burán” está en el museo de Baikonúr (Kazajstán), una maqueta de entrenamiento está en el museo de Speyer (Alemania), el otro estaba muchos años en el Parque Gorki. El último – el “Burán”-moscovita – era un “Burán” callejero, un recuerdo de nuestro pecado capital, él nos observaba desde la orilla del río Moscova, preguntando: “¿Qué hicieron conmigo, canallas?”. – No hicimos nada, – respondían los moscovitas, – solamente te echamos a la calle, ahora nos interesa la putería cósmica, ¡esto es el verdadero negocio – TU-RIS-MO ES-PA-CI-AL! En 2014 el Buran-moscovita fue mudado para el Parque VDNKh (la feria de los lógros de la economia popular), su prestigio fue recuperado, ahora es un museo interactivo. No obastante, el proyecto del Buran esta muerto. Como también hicimos morir la estación “Mir” – en 2001.

Los logros de la cosmonáutica soviética son indiscutibles: la NASA usa nuestras naves “Soyuz” para transportar las cargas y sus “astronautas” a la Estación Espacial Internacional, comra nuestros motores de cohétes, que aun son muy efectivos y bastante económicos.

Y a pesar de que el cosmos ruso no viva los mejores años, todavía en Rusia quedan los entusiastas del renacimiento del proyecto cósmico. Unos ofrecen, por ejemplo, trasladar la capital rusa de Moscú a la ciudad Svobodni, situada en el Lejano Oriente – la ciudad es famosa por la idea de construir allí un nuevo cosmódromo (en vez de Baikonur, que se quedó en Kazajstán y que alquilamos), y el cosmódromo en Svobodni – Vostóchniy, según unos expertos, podría ser un nuevo punto de aglutinación de nuestras heridas, otra vez la industria cósmica podría volver a ser el motor de nuestra economía. El grupo gobernante de Vladímir Putin apoya esta idea en palabras y a pesar de los desvios bochornosos del dinero dirigido a la construcción del cosmódromo, la obra anda a todo vapor. Además esta planeada la consturcción de una nueva ciudad al lado del cosmódromo – Tsiolkovski – en honor del fundador de la cosmonáutica mundial – cientifico ruso Konstantin Tsiolkovski.

Hay otras señales de la vida del “cosmos ruso”: el proyecto Marte-500, que tiene que demostrar la posibilidad del viaje al planeta rojo, el proyecto de un motor nuclear para los viajes interplanetarios, etc.

Lo principal es guardar la memoria sobre nuestro cosmos, y para esto ya hicimos algo –me refiero a la reconstrucción del Museo Memorial de la Cosmonautica en Moscú. A veces nuestro museo se compara con sus hermanos de Inglaterra o de EE.UU. ¡Por favor! ¡El nuestro es el mejor! ¡Vengan y asegúrense!


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Obrero y Koljoziana vs el III Reich

Todo el mundo sabe sobre el monumento a “Obrero y la Mujer-Koljosiana”, una obra maestra de Vera Mukhina, que además hasta el presente sigue siendo el logo de los estudios de cine “Mosfilm”. Podemos ver este monumento recién renovado en una de las entradas al parque VDNKh (por su sigla en ruso – la Exposición de los Logros de la Economía Popular – es un verdadero “Machu Picchu” soviético, que requiere un ensayo aparte). Sin embargo pocos recuerdan que el Monumento al Obrero y la Mujer-Koljosiana también fue uno de los primeros en recibir el golpe del fascismo paneuropeo.

La Exposición Internacional de París de 1937 fue el lugar, donde estrenaron la estatua como pieza central del pabellón soviético. Y claro, los organizadores de la expo en Paris hicieron que el pabellón soviético se situara justo enfrente del pabellón nazi. Como si unas fuerzas siniestras (para identificarlas hay que solo ver la lista de los organizadores) quisieran que los rusos y los alemanes se enfrentaran para aniquilarse.

“Hubo incomodidad, porque resultó que el nuestro grupo “Obrero y Koljosiana” volaba como un torbellino justo frente a los fascistas, – memoraba Vera Mukhina. – Pero fue imposible dar vuelta a la escultura, ya que iba en el sentido del edificio nazi. <…> Los alemanes estuvieron mucho tiempo en espera, queriendo saber la altura de nuestro pabellón junto con el grupo escultural. Y cuando lo determinaron, entonces edificaron sobre su pabellón, una torre 10 metros más alta que la nuestra. Y por encima sentaron un águila. Pero el águila se quedó demasiado pequeña para tal altura y tuvo un aspecto bastante apocado”.

Hay que subrayar, que el padre del Obrero y la Koljoziana fue el arquitecto Borís Iofán (el nombre clave para el estilo imperio de la época). Como escribió Borís Iiofán, “muy pronto nació la imagen de un joven y una muchacha, que personificaban a los dueños de la tierra soviética: la clase obrera y el campesinado koljoziano. Ellos estaban alzando muy alto el emblema de la URSS, la hoz y el martillo”. Sin embargo, algunos críticos dicen que esta imagen ya había sido repetida varias veces en aquel entonces, y que lo que hizo Iofán fue acudir categóricamente a lo que flotaba en el aire. Al mismo tiempo el secretario de Borís Iofán afirmó, que el arquitecto había sido inspirado por la estatua clásica “Tiranicidas”.

El pabellón alemán fue una obra de Albert Speer, el arquitecto predilecto de Hitler (y Ministro de Armamentos y Guerra en futuro). Como cuenta Speer en sus memorias, él logró penetrar al despacho donde se guardaban los diseños del rival – del pabellón soviético. Y entonces él descubrió de antemano que el pabellón soviético, adornado con las estatuas gigantes de Obrero y Koljosiana, encarnaba el embate de acero. El edificio fue todo un movimiento de formas horizontales, crecientes, hasta convertirse en la vertical de un pilón despegándose de la tierra. Vera Mukhina expresó muy bien el movimiento del pueblo soviético hacia adelante, hacia el comunismo. Y el pabellón alemán, construido en forma de la cifra romana “III”, según Speer, tenía que parar este embate.

Al lado de la torre gigante del pabellón alemán fue instalado un grupo escultural de Josef Thorak “Comandita”, cuyas figuras querían simbolizar la potencia de la Alemania Nazi.

“Speer contra Iofan con Mukhina. El águila contra la hoz y el martillo. El brutal clasicismo nórdico contra el constructivismo rojo, – comenta un blogger ruso varjag-2007. – Alemania contra la URSS. El resultado, el escudo enorme del Reich Nazi – el águila, agarrando la esvástica – se quedó directamente cara a cara con el obrero y la koljosiana. Sin embargo, la dinámica fantástica de la estatua soviética, subrayada por el crecimiento de las masas arquitectónicas del pabellón, dominó tanto en el panorama de la rivera de Sena, que la torre estática nazi no solo no pudo parar su corrida ligera, sino que pareció simplemente un obstáculo bobo”.

Alexei Zamkov, el marido de Vera Mukhina (el famoso médico, prototipo del profesor Preobrazhenski de la novela “Corazón de perro”) recordaba, que “Un día, poco antes de la terminación de las obras, vino uno de los obreros españoles que trabajaban cerca en el pabellón de la España republicana, y nos aconsejó revisar urgentemente las cabrias. Y no fue en vano. Uno de los cables estaba un poco aserrado. En el caso de ponerle carga esa cabria se hubiera roto sin remedio, lo que provocaría en su turno la destrucción irrecuperable de la estatua. Llamada en seguida la policía de París, se quedó hecha una pieza y puso cara de que eso no podía ser, porque eso no podía ser nunca: “En París, monsieur, estas cosas simplemente no se hacen”. Aquella misma tarde los voluntarios de los emigrantes rusos, partidarios de la idea de Stalin de la construcción del socialismo en un solo país, se pusieron a vigilar el terreno del pabellón soviético.

Igual que los amigos, aparecieron los detractores, – recordaba Vera Mukhina. – Nos perseguían los corresponsales fotográficos de ciertos periódicos burgueses que querían sacar fotos del pabellón junto con la escultura antes de que todo estuviera listo. Las piezas de hierro desarmadas tenían un aspecto poco atrayente”.

Los obreros de Francia, y sobre todo, de España, al pasar por el sector soviético, entraban al solar de construcción y saludaban a las cabezas gigantes, que todavía estaban en la tierra, con el movimiento de la mano cuyos dedos fueron apretados en el puño.

¡Sus nietos y tataranietos, como todos los demas, son bienvendios a Rusia! El obrero y la koljoziana les esperan en la feria VDNKh.


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“Los Románov, mi historia”

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la cola a la expocisión “Los Románov, mi historia” en Manezh, 2013

Creo que Catalina la Grande y su gobierno eran la máxima expreción del gobierno de los Románov, cuando en realidad el zar como representante de dios en la tierra abandonó a su pueblo, cuando mandaban las élites y sus caprichos, tenemos pocas excluciones de esta regla: Alexei Mijáilovich, Pedro el Grande y Nicolas I.

La reina perversa pervirtió su estado“, – dijo nuestro poeta Alexandr Púshkin sobre Catalina la Grande.

No es correcto igualzar a Pedro el Grande y Catalina la Grande (no comentamos aquí el error bastante frecuente de considerarlos marido y mujer). La potente máquina del estado creada por Pedro I fue desmontada por Catalina II. Catalina cedió a las élites todos los monopolios estatales: el del trigo, el del vino, el del comercio y el de la industria.

Los ingresos del presupuesto al final del gobierno de Catalina eran mas bajos que a su inicio. Se empeoró el financiamiento del ejercito. La corrupción se volvió una pandemia. Si en la época de Pedro I los nobles tuvieron que pasar en el ejército 3 años de soldados rasos para ostentar de un grado oficial, en la época de Catalina a los bebes recién nacidos los alistaban al ejercito para que a edad de 22 años ya se volvieran coroneles y generales. Uno de los validos de Catalina II – Potiómkin en 1795 robó del ejército toda la quinta del año: se apropió de 50 mil reclutas – los hizo sus siervos! El ejército se hizo sinónimo de “carcel”, si en la época de Pedro a los soldados les pagaban, ahora sus salarios se redujeron tanto que no bastaba para comer, además los oficiales consideraban a los soldados como sus esclavos y en mayoría de los casos no les pagaban.

Cuando en las aldeas se despedían de los reclutas, les cantaban canciones de funerales. Mejor sería llamar a los siervos del período de Catalina II “esclavos”, aunque oficialmente estaba prohibido por la censura – a Catalina le gustaba lucir de “ilustrada”. No obstante en su correspondencia personal y entre los suyos sin tiquismiquis los llamaban “esclavos”, los vendían en las plazas centrales separándolos de las familias. Latifundistas autorizaban los matrimonios, disfrutaban del derecho de la primera noche, formaban harems, etc.

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Yemelian Pugachov, lider de la guerrilla del XVIII

En la época de Catalina el régimen de servidumbre definitivamente se transforma en la esclavitud, es por eso que había tantas rebeliones en este periodo, de vez en cuando ellas se desembocaban en las verdaderas guerras campesinas, como en el caso de Yemelian Pugachov. Éste se autoproclamó como Pedro III, que fue mardio de Catalina II. Es que Pedro III, arpovechando las rebeliones de los siervos de monasterios inició la secularización de las tierras de la iglesia, entonces, los campesinos crearon un mito, como si este zar fuera “bueno”, como si él quisiera regresar a las tradiciones estadistas de los zares antiguos.

Por eso lo mató la alemana perverta Catalina II, etc. Durante la guerrilla de Yemelian Pugachov fueron asesinados 1600 latifundistas con sus mujeres y niños, alrededor de 1000 oficiales y funcionarios y más de 200 sacerdotes – ya en aquel entonces los curas oficiales para el pueblo eran lacayos del poder, que vendieron a Cristo.

La sobreexplotación de los campesinos por las élites (según las leyes de la época estaban previstos los catigos penales solo por intentar reclamar los abusos del “dueño”) llevó el pueblo al hambre y a una epidemia de la peste. Con esto el gobierno esta vez ni quiso mover un dedo para ayudar a la gente: el estado como tal se desapareció. Las prácticas estadistas se recuperan con la muerte de Catalina y con la llegada al trono de su hijo no deseado Pablo I. Pablo contrae la linea de Pedro el Grande y de su padre – Pedro III, su corto gobierno fue un intento de limpiar los establos de Augías, heredados de su mamá. Pablo esta asesinado muy rápido por las élites, que pusieron al trono a su hijo – Alexandr I.

Sin embargo a pesar del espíritu reformador del zar Alexandr I, bajo su gobierno las élites otra vez ganan y el siglo XIX fue el peor para los campesinos de gleba (no olvidemos que alrededor del 50% de los campesinos eran los del estado es decir – casi libres, su pocisión era mucho superior a la de los de gleba, que sí eran esclavos de los “nobles” latifundistas). Al siglo XIX caen 7 epidemias nacionales, efecto del hambre y desnutrición (es un récord, antes a cada crisis secular correspondía una epidemia sola).

Un sumario de las quejas de los campesinos de la provincia de Sarátov, realizado por el investigador D.L.Mordóvtzev (1830-1905), nos da una idea de la violencia social que vivió el pueblo ruso en el sistema de derecho, construido por Catalina la Grande. Según este sumario en sus haciendas los atifundistas azoteaban, apaleaban, “golpeaban en los dientes con el taco”, “golpeaban en los pómulos con los puños”, “colgaban” por las manos y piernas en las pértigas, “desencajaban los miembros” a través del colgamiento, así llamado “patito” (cuando te amarran las manos y piernas y luego las pasan por la pértiga), practicaban el vestido de los “hierros de cuello”, “hierros de caballo”, “malla de cara” (para torturas de hambre), chamusquina de los pelos del pubis de las mujeres, “embridamiento”, “colocamiento en el cubo”, “colocamiento en la sartén caliente”, etc. Mordóvtzev habla de casos de selección de jóvenes campesinas para “la casa del baryny el asunto de la cama”… Ciertos hacendados requerían mujeres jóvenes para pasar la noche, “como consecuencia los hijos de los campesinos se sofocaban del grito durante esas noches sin madres”. El hacendero de Orenburgo Stashinski solía desflorar a las niñas de 12-14 años. Como consecuencia, dos de ellas murieron después de la violación, pero el violador no fue llamado para responder ante la justicia. A. fon Gakstgáuzen testifica que los hacendados en masa mandaban a las campesinas a Moscú y San Petersburgo para pagar el obrok con la prostitución. Ciertos hacendados creaban en las capitales burdeles formados por esclavas de gleba.

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hoy las exposiciones multimédias “Los Romanov”, “Los Rúricovichi” y otras están sediadas en un pabellón especial del parque VDNKh: “Rusia. Mi historia”.

Las grandes reformas de Alexandr II (“Abolición del régimen de servidumbre) mejoraron la vida de los campesinos, sin embargo, ellos de hecho se quedaron sin tierras y tuvieron que pagar una péssima “hipoteca” para obtenerlas, los pagos eran un poco más livianos que antes, no obstante como siempre bajo los Románov había rebeliones, porque las grandes reformas incertaron la economía rusa al mercado mundial en calidad de una colonia productora del trigo (así fue el efecto de la construcción de las carreteras ferrocarriles con el dinero de los bancos occidentales). A pesar de las hambrunas regulares el trigo se exportaba al extranjero, el dinero lo gastaban latifundistas en sus viajes al Occidente mientras el campesinado ahorraba su odio para las 3 revoluciones rusas del siglo XX.